En pleno centro de Vigo y a 6,60 metros bajo tierra, se encuentran las salinas romanas de evaporación solar más antiguas de las halladas hasta el momento en Galicia. El yacimiento salió a la luz durante las obras de construcción de un centro médico, en 1998. Tras confirmarse su relevancia se continuaron los trabajos arqueológicos que fueron poniendo de manifiesto la importancia de los restos así como su buen estado de conservación. El Museo do Mar se encargará de gestionar una musealización de esta salina romana, datada entre los siglos I y III, en la que la Xunta ha realizado una inversión que alcanza los 1.400.000 euros.
La superficie del yacimiento ocupa 300 metros cuadrados y tiene unas dimensiones de 28 metros de ancho y 11 de alto. Uno de los reclamos con mayor encanto de este centro de interpretación es quizás su acceso a través de un ascensor de cristal -y también por medio de una escalera- que sumerge al espectador en la historia llevándolo hasta una profundidad subterránea, a casi siete metros bajo el nivel del suelo.
El recinto está distribuido en tres niveles y en el espacio, dividido en varias cubetas, se pueden distinguir las distintas partes de una salina: los depósitos, cavidades profundas donde se acumulaba el agua del mar; las zonas de evaporación, de menor altura para que el agua pudiera calentarse; y las parcelas destinadas a la cristalización de la sal. Allí se han instalado unas gradas en las que los visitantes podrán atender con comodidad a las explicaciones didácticas que se ofrecerán en las visitas guiadas, complemento a la información que se ofrece en recreaciones virtuales en vídeo y textos colocados al lado de vitrinas que contienen piezas encontradas por los arqueólogos.
El Centro Arqueolóxico de Areal Salinae, que así se llamará el museo, abrirá sus puertas al público en el plazo máximo de un mes y por ahora será de entrada gratuita.

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